De nuevo te encuentro en mi mente, caminando por sus pasillos e iluminando sus rincones. Te pienso tanto que comienzo a olvidar si alguna vez no fuiste parte de mí.
Has llenado mi vida de ti: de recuerdos en los que podría quedarme a vivir, de momentos que me hacen sonreír, de un amor que ilumina mi existir.
Te has convertido en mi oxígeno; no solo aquel que respiro sino el que alimenta el fuego de mi vivir.
De nuevo te encuentro en mi mente, y es que eres tú su única residente permanente.